El Master de Profesor de Secundaria
IGACIENCIA é unha asociación que non é exclusivamente de docentes, sen embargo, por iso mesmo, cremos que a docencia debe ser enfocada como unha profesión e tratada cun mínimo de respeto. Así queremos
Manifestar a toda a opinión pública que parece absurdo (en pleno século XXI) que o master de profesor de secundaria sexa impartido maioritariamente por persoas que nunca diron unha soa clase en secundaria. Ensinarán a ensinar en secundaria profesores que non coñecen a etapa educativa, que non teñen unha hora de experiencia do que ensinan. Quen se operaría cun cirurxán que aprendeu de profesores que nunca operaron? Pois non só iso, para rematar a incongruencia, en Galicia o master de profesor de secundaria non está a consulta de ningún profesor de secundaria.
Algunhas opinións antigas (de 2005) sobre ese tema no País:
No conozco a ningún habitual de los quirófanos que pretenda enseñar cirugía alegando la experiencia acumulada en carne propia (nunca mejor dicho). Tampoco es probable que un médico con excelente formación teórica, pero nula experiencia profesional, consiga una plaza de profesor de cirugía. De hecho, con muy raras excepciones, los profesores de esta disciplina operan en los hospitales clínicos y colaboradores (casi todos ellos públicos). Coincidirán conmigo en que, siendo la cirugía cuestión de vida o muerte, la formación de los futuros cirujanos debe confiarse, básicamente, a quienes lo son en activo y hayan acreditado conocimiento suficiente.
Aceptada la tesis de la importancia vital de la educación, parece inexcusable exigir a los formadores de profesores conocimiento de la materia y experiencia docente en el nivel educativo correspondiente.
MIGUEL ÁNGEL GOBERNA El país - 31-10-2005
LUIS PUIG 11-07-2005
En 1908, el matemático alemán Felix Klein describía la experiencia de quienes acababan siendo profesores de matemáticas como la experiencia de un doble olvido. El primero lo provocaba lo que los bachilleres se encontraban al entrar en la universidad. Como "en la Universidad se cultivaba exclusivamente la ciencia superior sin tener en cuenta para nada las necesidades de la escuela y sin cuidarse lo más mínimo de establecer un enlace con la enseñanza de la matemática en ésta", los estudiantes procedentes del bachillerato se encontraban con que las matemáticas que se enseñaban y las que acababan de cursar en el bachillerato no parecían tratar de los mismos asuntos y ni siquiera parecían expresarse en el mismo lenguaje. Así, las matemáticas aprendidas en el bachillerato, anuladas, caían en el olvido. El segundo olvido es simétrico del primero: al volver a las aulas de bachillerato como profesor, las matemáticas aprendidas en la universidad no iluminaban nada, de modo que, aunque guardara de ellas "un recuerdo más o menos grato", tenía que olvidarlas en su práctica diaria.
Aprender a enseñar matemáticas no es la suma de aprender matemáticas y aprender a enseñar porque hay al menos que aprender las matemáticas de la secundaria desde el punto de vista mencionado. Pero aprender a enseñar matemáticas tampoco consiste en añadir a las matemáticas un conjunto de "recursos didácticos y metodológicos" que parecen independientes del contenido, el sumando "aprender a enseñar". De la misma manera que hay que estudiar las matemáticas desde el punto de vista de los procesos de enseñanza y aprendizaje, hay que estudiar los procesos de enseñanza y aprendizaje en lo que tienen de específico por el hecho de que lo que se está enseñando y aprendiendo es precisamente matemáticas. Aprender a enseñar matemáticas no es la suma de aprender matemáticas y aprender a enseñar es, en todo caso, su producto, y su producto pertenece al dominio propio de indagación de la didáctica de las matemáticas.
La formación de los profesores de matemáticas de secundaria, en lo que tiene de específico de su formación como profesores, que es lo que ha de ser el contenido del master que les capacite para la docencia, ha de tener la didáctica de las matemáticas como núcleo que organiza el conjunto del master, en contra de la opinión que expresó en estas páginas Miguel Ángel Goberna.
La separación entre las matemáticas de la universidad y de la secundaria que señalaba Klein, tiene su reflejo en la separación entre los profesores universitarios y los de secundaria. La incorporación de los de secundaria a departamentos universitarios es un elemento clave para combatir el doble olvido. Las prácticas docentes en los centros de secundaria como parte del master de formación de profesores es una ocasión idónea para establecer vías de acceso para los profesores de secundaria en activo a los departamentos universitarios, que no hay que desaprovechar.
Pero ninguna reforma de la formación inicial del profesorado de secundaria de matemáticas tendrá realmente efectos sociales si no somos capaces de promover la dignificación de la profesión de profesor en todos los niveles y de todas las asignaturas. Para ello hacen falta profundos cambios en las condiciones de trabajo de los profesores en los centros de secundaria y en el aprecio social de su trabajo.
Los profesores de secundaria deberán tener una formación inicial que contemple no sólo los conocimientos científicos sino también el aprendizaje psicopedagógico y didáctico que permita conocer a los alumnos y utilizar los recursos. Estos profesionales deben recibir también prácticas en los centros "durante un período prolongado" que no sea inferior al 40% de la formación.
Por esa razón se valora la formación de estos profesores muy pegada a los centros de estudio donde impartirán clase.
La reforma educativa, concluyen, debe tener muy en cuenta la formación de los profesores y facilitar una conexión directa entre la universidad y los centros de enseñanzas medias para que los profesores universitarios que están formando a los futuros maestros sepan la realidad educativa de las aulas actuales. También será fundamental, dicen que los profesores de los institutos participen en el diseño de estos planes formativos de la universidad. Por último, señalan como instrumento básico para asegurar que los cambios sean efectivos la participación de los profesores en su propia formación, porque no basta, dicen, con que las normas dicten cambios que los profesores no sepan después poner en práctica.